5 Vias para no juzgar

Liberarse de etiquetar a los demás permite mirar la realidad sin filtros y brinda una mayor compenetración con el mundo.

Cultiva la empatía. El antídoto más efectivo contra el hábito de juzgar es ponerse en el lugar del otro. Cuando abandonamos nuestro pedestal y miramos el mundo desde una situación que no es la nuestra accedemos a una compresión profunda y espontánea de la vida.

Limpia tu mirada de prejuicios. Antes de opinar sobre cualquier cuestión, visualiza la lente con la que miras el mundo. Examina si contiene impurezas- prejuicios- que enturbian tu visión. Trata de contemplar lo que sucede sin que intervenga el intelecto.

Escucha activamente. Los que juzgan por sistema no suelen escuchar a su interlocutor, ya que antes de que este haya terminado ya están analizando, diseccionando, buscando los puntos débiles en el discurso y formándose una opinión. Al prestar atención absoluta a lo que nos están diciendo, desaparece la urgencia de juzgar.

Relativiza los contratiempos. Cuando el mundo parece ponerse en contra nuestra nos sentimos tentados a criticar y censurar. Sin embargo, en el lugar de dejarse arrastrar por esta actitud que no aporta soluciones conviene aceptar que cada día tiene su signo. Para ganar tranquilidad puede ser útil decirse: Esto también pasará.

5 Vias para no guzgar

Separa el hecho de la persona. Si alguien se comporta de manera contraria a nuestros intereses nos sentimos tentados a etiquetarle de manera negativa. Un primer paso para no juzgar es valorar solo el acto en si, sin caer en calificativos morales. Antes de condenar a una persona, es preferible dialogar con ella para conocer los motivos que la han llevado a actuar así.