Cuando el querer controlar terminas controlado

“Autocontrol: capacidad para dirigir los actos mediante el esfuerzo y el dominio emocional

“Al hablar de sentimientos, no existen “buenos” o “malos”. Más bien hay extremos en nuestra conducta que nos pueden llevara resultados negativos, según cómo percibimos las situaciones. Este es el caso del control

Tener autocontrol nos ayuda a conseguir metas importantes en nuestra vida, nos brinda seguridad y nos permite cuidarnos de situaciones que pueden ser peligrosas para nosotros mismos. Podemos decir que el autocontrol es parte de la responsabilidad.
En un sencillo ejemplo: Tienes un evento social muy atractivo por la noche, pero a la mañana siguiente habrá una junta en la que debes exponer ante un cliente. El autocontrol te ayudará a mantener la disciplina de prepararte a finar los detalles. En este caso te preocupas por lograr una meta importante antes que obtener un placer momentáneo.

Cuando el querer controlar terminas controlado

¿PODEMOS CONTROLAR TODO LO QUE QUISIERAMOS?
En otro práctico ejemplo: Estás esperando fervientemente esa llamada, no dejas de ver el teléfono, tus pensamientos y energía están puestos en escuchar ese “riiiing” que te pondrá una sonrisa en la boca durante todo el día y … ¡nada más no suena!

Creamos varias explicaciones en nuestra mente como un intento de mantener el control y calmarnos: “seguro está ocupado”, “se poncho la llanta del carro”, “le están hablando a los otros candidatos para decirles que no”, “le están entregando el premio Novel”, La ansiedad va aumentando y los minutos pasan lentamente, te sientes frustrada y piensas en miles de pretextos para llamar tú.

La realidad es que no podemos tener control sobre todos los eventos que pasan a nuestro alrededor y generalmente aparece la muy famosa ley de Murphy, en el Momento en que dejas de pensar en esa llamada, en que por fin lograras distraerte: “riiiiiiiing”.

EL FALSO PODER DEL CONTROL
Sentir que controlas los acontecimientos proporciona felicidad, pero la realidad nos muestra que no podemos controlar todo; por mucho rigor que tengamos, siempre queda alguna variable fuera del alcance de nuestras manos. Tratar de mantenerlo a toda costa, hace que caigamos en conductas rígidas y difíciles de mantener que nos llevan a un estrés crónico innecesario.

¿QUE SI PUEDO REGULAR?
Te preguntarás. En una escala adaptativa, podemos mantener el control sobre ciertos impulsos que nos ayudan a vivir en sociedad y abrirnos camino hacia la disciplina, la salud física, mental, alcanzar metas a largo plazo, etcétera.
Por ejemplo, somos capaces de frenar nuestro impulso de gritarle a nuestro jefe para evitar que nos despida. Sin embargo, debemos ser conscientes de que aunque queramos manejar algunas situaciones o impulsos, a veces no es posible. Si esto no te queda claro, vivirás frustrada y sintiéndote fracasada. Recuerda algo que siempre le digo a mis pacientes: “No puedes controlar todo. Es más en ocasiones, ¡no puedes controlar nada!

De insistir en hacerlo, entraremos en una escala de inadaptación donde llevar al extremo el control de nuestros impulsos o situaciones, nos provocará problemas importantes en nuestra vida.

ENTONCES, ¿ES BUENO O MALO CONTROLAR?
Como se menciono anteriormente, ni uno ni lo otro. La clave es fluir, apretando y soltando la cuerda como mejor nos convenga sin irnos a los excesos ni obsesionarnos por el control en sí. De hecho, en la mayoría de los pacientes que atiendo con trastornos de alimentación he encontrado que su problema nace en gran medida por un afán de querer controlar la comida en un intento mal enfocado y trastornado por lidiar con problemas emocionales y sociales.

“Regularmente asociamos soltar el control con perder algo que nos interesa: una persona, el trabajo, belleza, dinero, cariño, popularidad, etcétera.”

El control en psicología
A nivel cognoscitivo, nos enfrentamos con dos tipos de pensamientos que intervienen en los procesos mentales relacionados con el control.

* Dictomía: Es un pensamiento en blanco o negro, no se presentan tonalidades de gris, no se aceptan aspectos parciales positivos y como ser perfectos es muy difícil, uno se considera un desastre. “O soy atractiva o soy fea”, “si me como una galleta no podré parar y me comeré la caja entera”.
* Generalización. Llegar a conclusiones generales a partir de aspectos parciales. “Toda la comida engorda”, “Juan se enojó conmigo, nadie me quiere”.

Fuente: Revista Fuera Kilos