Desactivando minas

Cada año 20.000 seres humanos en 87 países resultan gravemente heridos por minas terrestres. Desactivar un campo minado puede costar entre uno y dos millones de dólares por kilómetro cuadrado. Ante ello, estudiantes de la Universidad de Edimburgo modificaron genèneticamente una bacteria para que emita un destello verde cuando entra en contacto con los rastros quimicos de los explosivos enterrados. La bacteria, inocua para los seres vivos, puede ser combinada con una solución que una vez rociada sobre el área afectada forma en unas cuantas horas parches verdosos para indicar la presencia de bombas. Este sensor, que continúa en fase de estudio, será una manera económica, accesible y fácil de usar en comparación con los actuales detectores, en espera de salbar miles de vidas.

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