Pueblicado: Viernes, Noviembre 20, 2009 | 53 Visto
Iren Azcárate, portavoz del Gobierno Vasco y filológa, lo dijo hace poco: “Por encima de colores politicos, las lenguas son vehiculos de comunicación”. La sentencia no es suya, pero aparece cada dos por tres en boca de los biempensantes de esta época preñada de bondad y compresión. Me recuerda una frase de la teleserie Cheers: “Hay que aparentar que te preocupas por la gente: eso te convierte en buan persona”.
En número de personas que en el planeta hablan dos o más lenguas es mayor que el de monolingues. Según la UNESCO, que ha a echo de 2008 el Año Internacional de los Idiomas, hay 6.700 lenguas vivas en el mundo. Más de la mitad está en peligro de extinción; cada 15 días una desaparece y un 96% son habladas por el 4% de la población mundial.

El multilinguismo es un hecho. En eritrea, una persna que quiera pasar por educada deberá hablar tigraña, árabe e inglés. En papúa-Nueva Guinea- hay más de 870 lenguas diferentes-, un niño crece hablando una lengua en casa, otra en la calle, el criollo tok pisin como lengua franca y el inglés si va a la escuela.
¿Pero cómo diferenciar lengua de dialecto? La cuestion, aún no dirimida entre los linguistas, es politica. Tenemos un ejemplo en árabe clásico que le enseñaron en la escuela, porque si no, será imposible que se entiendan. Pero, eso si, llamaremos árabe a su lengua y dialecto a lo hablado en las calles. ¿No pasa algo parecido con el gallego oficial y el gallego de pueblos y aldeas?
Max Weinreich, un filólogo yiddish de mediados del siglo XX, en un articulo publicado en 1945 en la revista YIVO Bletter, explicó con una frase genial la situación: “una lengua es un dialecto con ejército y armada”.
Las lenguas son elementos politicos y nunca han servido para cohesionar al ser humano ni para permitirnos la comunicación con el otro -así, en genérico- como se les llena la boca a lso biempensantes. Unicamente ha servido para eso si “el otro” es de mi pueblo.
Las lenguas son vehiculos para marcar la diferencia con los de la otra tribu, una forma de decirles “no sois de los míos”. Incluso dentro de ella es una forma de exclusión social de grupo; recuerden el clásico musical My fair lady. Por eso el idioma es el principal caballo de batalla de ese sistema de creencias que es el nacionalimo, da igual qeu sea gallego, vasco, catalán o español. El argumento empleado por todos ellos no es el falaz de la defensa de una cultura, es un argumento de fronteras: si Aragón está formado por zaragoza, huesca y Teruel, el aragonés debe hablarse - enseñarse - imponerse -tácchese lo que no procede- a quien viva en ellas.¡Pero cuidado! No todo idioma que se hable dentro de la frontera será considerado propio - véase el caso de castellano en Estados Unidos-, sino sólo el que perteneza históricas sus lenguas. Hemos convertido las fronteras y las lenguas en dogmas y, cuando se trata de estos , “estás conmigo o estas contra mi”.
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