Frijol pirata

Se quiere pasar de listo: un estadounidense pretendió patentar un fríjol de origen mexicano y cobrar regalías a los agricultores que lo cosechaban y comercializaban. Sin embargo, la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos rechazó la petición de Larry Proctor para poner a su nombre los derechos del fríjol conocido como “enola”, fruto de la experimentación por varios años de agricultores mexicanos. En 1999 Proctor llevó muestras de esta semilla a Arizona, donde las cultivo, y luego solicitó una patente, con el alegato de que él las había producido alterando genéticamente, por lo que se declaró como único, Proctor acusó agricultores mexicanos de infringir su monopolio porque vendían los mismos frijoles en Estados Unidos, y logró detener sus cargamentos en la frontera norte de México, lo que causó fuertes pérdidas. También presentó demandas legales contra compañías de semillas y agricultores en Estados Unidos, con el argumento de que violaban sus derechos. Sin embargo, el centro Internacional de Agricultura Tropical y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) obtuvieron la revocación de la patente. La batalla en la corte aún no termina, pues el biopirata tiene el recurso de apelación.

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