Insectos al limite

Hay insectos que se adaptan con facilidad a las temperaturas bajo cero, y lo consiguen porque sintetizan una proteína que funciona como anticongelante natural y les ayuda a proteger sus tejidos. Científicos de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, auspiciados por la National Science Foundation de este país, aislaron a una de estas moléculas, mezcla de sacáridos y ácidos grasos, producida en el organismo de un escarabajo sometido a condiciones ambientales controladas en laboratorio.

Insectos al limite

Las moléculas anticongelantes se encuentran en muchos organismos, incluyendo insectos, peces, plantas, hongos y bacterias. Se sabía que las más activas son las del escarabajo de Alaska (Upis ceramboides), que le permiten sobrevivir a temperaturas de -60 ºC por ello era la especie ideal para obtenerlas. La aplicación que podrían tener en el futuro es como criopreservadores, material con la capacidad de conservar tejido orgánico a muy bajas temperaturas. Debido a su sencilla composición es posible que estas moléculas se ensamblen en laboratorio y puedan ser producidas a escala comercial.