La Conveniencia de ordenar las prioridades

by eleazar on 03/03/2011

Cuando se tiene a aplazar las tareas o estas se acumulan más allá de lo deseable, puede resultar muy útil elaborar una lista que las detalle y en las que se establezca su grado de urgencia en tres categorías: A, B Y C

Poner los patos en filas es lo que hace la madre pata cuando sus patitos se salen de la línea recta. Al igual que la familia de patos, los objetivos avanzan mejor si se mantienen en un orden acorde con las prioridades personales. Cuando nuestros “patitos” empiezan a despegarse de la fila, existe un peligro. Para identificar las prioridades se puede utilizar el método del ABC. Consiste en otorgar a toda tarea un valor de A, B O C en función de su importancia.

La Conveniencia de ordenar las prioridades

Las tareas A son las que es necesario hacer y pronto. Cuando se realizan pueden deparar resultados extraordinarios. Si se dejan sin hacer pueden generar consecuencias serias. Desagradables o desastrosas.

Las tareas B son las que se deberían hacer sin excesiva demora. No resultan tan apremiantes como las de tipo A pero siguen siendo importantes. Se pueden posponer pero no por mucho tiempo. Al cabo de cierto tiempo pueden ascender a la categoría de A.

Las tareas C son las que se pueden dejar de lado de lado sin que se produzcan consecuencias. Algunas pueden permanecer en esta categoría indefinidamente. Otras pueden ascender a la categoría B o A si se acercan a la fecha tope de finalización y mantienen su interés.

DE LABOR A OBJETIVO

Este sistema se utiliza elaborando una lista de tareas en función de una fecha determinada y asignando un valor a cada una de ellas. La gracia del método es que, aparte de poner orden y jerarquizar las prioridades, ayuda a ser consciente de las emociones que surgen ante las tareas, más allá de su urgencia. Quizá lo último que se deseaba hacer el día siguiente era llevar un paquete a correos, pero es frecuente que el disgusto ante la tara disminuya al asignarle una prioridad A. Entonces deja de ser una obligación y se convierte de alguna manera en un objetivo. La lista de tareas son valores ayuda a programarlas mejor.

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