Modifica tu conducta con experiencias

Nacemos sin un manual, pero con una condición innata para ir modificando la conducta conforme vamos adquiriendo experiencias. Pero llega un momento al acceder a la madurez, en que perdemos esa frescura y al igual que el cuerpo suele volverse más rígido con el tiempo, la menta también. Preservamos de esa manera lo que somos lo que hemos conseguido y nos volvemos conservadores. Sin embargo la vida sigue cambiando alrededor y los retos no cesan. Si no mantenemos abiertas nuestras opciones y capacidades el riesgo es la alineación: sentirse fuera del mundo y de uno mismo.

Modifica tu conducta con experiencias

Necesitamos seguir aprendiendo de la vida, como necesitamos ejercitar el cuerpo con los años para crecer como seres libres, responsables y capaces. Solo hay que desempolvar cualidades que todos tenemos, pero que con frecuencia olvidamos en el desván de la vida:

Humildad. La vida siempre te puede sorprender y debes estar abierto a la sorpresa por mucho que creas que ya has visto y vivido todo. Solo tienes que estar atento y mantener los ojos bien abiertos.

Curiosidad. Conocer otras culturas otras formas de vivir, otras personas puede ayudar a relativiza nuestras opciones de vida.

Entrega. Un camino nuevo que se abre es una oportunidad de experimentar sensaciones y emociones que nos pueden enriquecer; la recompensa suele ser mayor cuando mayor sea la entrega.

Dejarse llevar. Es bueno mantener cierto control de la vida, pero a veces hay que soltar amarras predispuestos a aceptar lo que los acontecimientos vayan sembrado.

Fruición. ¡Con qué facilidad olvidamos lo mucho que disfrutábamos cuando aprendíamos algo nuevo cuando éramos jóvenes! Mantener viva esa ilusión es la mejor garantía de una vida dichosa.