Música

La relación entre la música y las musas va más allá del llamado a la inspiración que un compositor hace al momento de reunir notas sobre el pentagrama; la etimología del término revela que la primera proviene de las segundas. En la Antigüedad, música era la manera de nombrar a todas las artes protegidas por las musas. La palabra griega mousikos, de la cual derivan el femenino mousiké y el latín música, está compuesta por moúsa ‘musa’ e ikós ‘de’. Por tanto, música no sólo se refería al arte de los sonidos, sino a todas aquellas artes o ramas de estudio en que las musas intervenían.



¿De qué está compuesta?
La música es el resultado de la combinación de sonidos de acuerdo con los estándares culturales de melodía, ritmo y armonía. Estos tres aspectos son conocidos como los elementos de la música.

* La melodía es la combinación sucesiva de sonidos que en conjunto expresan una idea musical completa; es lo que comúnmente conocemos como la tonada de una canción. La palabra procede del latín tardío melodía, que a su vez proviene del griego melodía, ‘canto o canción coral’. Mélos significa ‘canción, tonada, miembro de una frase musical’, y -oidía, ‘canto’.
* El ritmo se obtiene a partir de combinar la duración de los sonidos. Este término tiene varias connotaciones dentro del lenguaje de la música; sin embargo, la más importante se refiere a la acentuación de las notas de acuerdo con el sentido musical de las frases. La palabra griega rhythmós dio origen al latín rhythmus, del cual proviene el vocablo en español.
* Armonía, según el Diccionario de la Real Academia Española, es la combinación de sonidos distintos y simultáneos, pero acordes. Es más fácil comprender este concepto si pensamos en la guitarra como acompañamiento de un cantante: la voz humana lleva la melodía, mientras que el instrumento produce la armonía. El vocablo proviene del griego harmonía, que significa ‘acuerdo, concordancia’, y deriva de harmós ‘juntura, acopladura’. Como ancestro de su voz griega, Gómez de Silva señala al término indoeuropeo arsmo, donde ar- significa ‘unir, acoplar’. En español la palabra fue usada por primera vez en 1444 por Juan de Mena.

¿Tienen género?
No es absurdo pensar que los instrumentos puedan tener género, porque la forma y el sonido de cada uno ejercen cierta influencia en el plano de lo simbólico. Así, la flauta puede ser considerada masculina por su forma fálica, aunque femenina a partir del sonido que produce. En cambio el tambor es el instrumento femenino por excelencia, de acuerdo con sus formas redondeadas, aunque su voz sea grave y masculina. En el arte, además, se han hecho múltiples analogías entre el cuerpo de la guitarra o el violín y el de la mujer. El violín de Ingres, la fotografía de Man Ray de 1924, es una de las más conocidas.

Por. Ana Sofía Ramírez Heatley