Un endulzante con muchas ventajas

La miel, como fuente de azúcares, proporciona abundante energía rápida pero también minerales, vitaminas y valiosas enzimas digestivas.

Un endulzante con muchas ventajas

Energía saludable. La miel está compuesta principalmente por azucares (82%). Estos azucares, en su mayor parte glucosa (35-40%) y fructosa (15-25%) no solo procuran energía inmediata sino que resultan más fáciles de digerir que los de otros alimentos, ya que han sido predigeridos por las abejas. Pese a su riqueza en azúcares, la miel aporta menos calorías que el azúcar, blanco o moreno. Además una cucharada de miel (31 cal) puede endulzar tanto como una de azúcar (40cal)

Efecto prebiótico. El hecho de que los azúcares de la miel estén predigeridos y la presencia de oligosacáridos, que favorecen el crecimiento de bifidobacterias en el intestino le confieren la miel cierta capacidad para regular la flora intestinal.

Enzimas efectivas. Las enzimas de la miel son uno de sus principales tesoros. Una de ellas, la invertasa, no solo hace todavía más digeribles los azucares de la miel sino también los de otros alimentos como el yogur o la leche. Además, una de las enzimas que las abejas añaden a la miel es la glucosa oxidasa. Cuando se aplica miel sobre las heridas esta enzima produce la liberación local de peroxido de hidrogeno, es decir, ¡agua oxigenada!

Antioxidantes. La miel contiene flavonoides, que protegen a las células de los radicales libres. Los flanoides dan más color a la miel, por lo que las mieles más oscuras tienden a tener un mayor efecto antioxidante.

Vitaminas y minerales. A diferencia del azúcar blanco, la miel aporta en cantidades muy pequeñas nutrientes como vitamina B2 B6 hierro y cinc.